viernes, 14 de octubre de 2011

Ni el recuerdo de su sombra, ni el olor de su tabaco.


Me dijo: "¿Tienes fuego?, tranqui, que me lo monto de legal, salí ayer del talego, qué guay si me invitas a cenar."

Me echo un cable la lluvia, yo andaba con paraguas y ella no,
-"a dónde vamos rubia?"
-"a donde tu me lleves"- contestó.

A si que fuimos a mi casa -"que es el polo"- le advertí.
-"con un colchón nos basta, de estufa, corazón, te tengo a ti."

Recalenté una sopa con vino tinto, pan y salchichón.
a la segunda copa -"¿qué hacemos con la ropa?"- preguntó.

Y yo que nunca tuve mas religión que un cuerpo de mujer
del cuello de una nube aquella madrugada me colgué.

Estaba solo cuando al día siguiente el sol me desveló,
me desperté abrazando la ausencia de su cuerpo en mi colchón.

Lo malo no es que huyera con mi cartera y con mi Gibson Les Paul,
peor fue que se fuera robándome además el corazón.



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